¡En Europa te quitan la vivienda! | Okupas en España y cómo desalojarlos si la policía no hace nada
Amigos, ¿les gustan las películas
de terror? Si la respuesta es sí, seguro les suena
la trama de los invitados no deseados que irrumpen en la casa de
los protagonistas y empieza el infierno. Pues aquí, en España, esto es la realidad. Todo se debe al fenómeno de los okupas. Ocupantes que se adueñan
de apartamentos y casas ajenas. Expulsarlos de tu propiedad
es un verdadero infierno. En este episodio voy a analizar el problema de la vivienda y de los ocupantes
en España. Intentaré entender cómo es posible
que este fenómeno exista a esta escala. Y, por último, les daré una pequeña guía sobre cómo proteger su propiedad
en el extranjero. ¡Empecemos! Pero antes de empezar, amigos, les recuerdo lo importante que
es interactuar con este video. Pongan “me gusta”, escriban
en los comentarios qué opinan y revisen si están
suscritos a mi canal. Voy a grabar en Barcelona. Aquí el tema de los okupas
es especialmente grave, aunque en realidad en toda España
es un problema generalizado. Los derechos humanos aquí están por
encima de los derechos de propiedad. ¡Fuera de este piso! Chicos, ¿no podrían ocupar otro piso porfa? ¡Exacto! A los okupas se les puede y se les debe
clasificar en varias categorías. Mezclarlos a todos es un gran error. Entonces, el primer tipo son
los activistas organizados, que ocupan edificios vacíos
como protesta política. El segundo tipo son los invasores,
sin ninguna ideología. Se instalan en pisos y casas vacías. Los propietarios pueden ser bancos,
fondos de inversión o personas normales. Los okupas que irrumpen en
la vivienda de personas reales, naturalmente, son los que generan más odio. Pero hay que tener en cuenta que dentro de este segundo grupo también
hay varios tipos. A veces son familias vulnerables que
realmente no tienen a dónde ir. Y otras veces es la verdadera mafia,
que actúa de manera profesional. En estos casos, los pisos ocupados
muchas veces se convierten en narc*pisos o centros de operaciones
ilegales con drogas y armas. O, por ejemplo, los nuevos “dueños”
pueden extorsionar a los anteriores: “Páguenos y entonces
liberaremos la propiedad”. Pero en vez de que lo cuente yo, mejor escuchemos las historias de las víctimas de los okupas
en primera persona. Este es Oleg, es de Bielorrusia
y posee varios pisos en Barcelona. Se enfrentó con el último tipo de okupas, es decir, los invasores más duros. Y justo en el peor momento. Ahora les voy a mostrar cómo
luce su vivienda ocupada. Hace tiempo que no venía por aquí, porque la policía exigía una orden
de alejamiento de mi apartamento. Para que no pudiera entrar
y molestar a estos tipos. Pero, ¿ahora puedes entrar allí? Puedo entrar al portal,
pero no al apartamento. Ahora les voy a mostrar lo que pasó aquí. Ellos irrumpieron en este apartamento
justo en Año Nuevo. Mi mamá está registrada aquí, y cuando viene a Barcelona,
vive en este lugar. Cuando empezaron a celebrar
Año Nuevo el día 31… Por cierto, tienen otro apartamento
ocupado en el piso de arriba, desde donde controlan todo el edificio. Esperaron el momento en que
mi mamá no estaba en casa, justo en la noche de Año Nuevo, y forzaron la puerta. La puerta quedó hecha trizas,
completamente inutilizable. Y para cubrir ese hueco de alguna manera, trajeron la puerta del baño
y la pusieron allí, pero es de cartón,
como si no sirviera para nada. Por eso, al principio esa
puerta estuvo colgada ahí. Ni siquiera sabía si ellos
estaban dentro o no. La puerta que trajeron del baño
no encajaba bien, era más pequeña. Y simplemente tapaban
el hueco con una manta. Así que, técnicamente, uno podía subir, quitar esas mantas y ver
si había alguien adentro. Pero, ¿puedes entrar allí? No, por ley no. Es como si fueran mis inquilinos y el apartamento fuese suyo
hasta que recupere el acceso. La gente que no vive en España creo que en la mayoría de los países
del mundo, no lo puede entender. ¿Cómo es posible que si eres propietario, alguien irrumpe en tu casa y
no puedas hacer nada al respecto? Claro, en mi país, en Bielorrusia,
eso sería totalmente imposible. ¡Y en Estados Unidos también! Allí simplemente puedes disparar
a esa persona y listo. En algunos estados eso es así. Hace poco salió un video de
un viejito que llegó a su casa justo cuando la estaban robando,
y simplemente los mató a tiros. Los periodistas le hicieron una entrevista logró salir de esa situación
sin sufrir consecuencias Aquí es todo lo contrario. Si te ocupan un apartamento, pierdes completamente todos
tus derechos sobre él. Y, además, ¡te conviertes
en la parte culpable! ¿Culpable de qué? Por ejemplo, te pueden sospechar de que
podrías hacer algo contra esos okupas. Así que cualquier movimiento, cualquier
cosa, si pasas cerca de tu propio piso, la policía puede aparecer y echarte. Ósea, ¿los okupas son personas que
simplemente se meten a vivir en tu piso? Tú tienes un piso, sales de él,
viene alguien, fuerza la puerta, se mete a vivir y… A partir de ese momento ya
es oficialmente un okupa, sí. Esto pasaba sobre y antes en Barcelona,
y en toda España. ¿Y sí solo fuiste a comprar pan? Puedes volver en tus chanclas
y ya tienes a alguien viviendo dentro. ¿Así de fácil? En un principio la idea era que ocupaban
pisos que llevaban mucho tiempo vacíos. Eran segundas residencias,
por ejemplo, en la costa, donde la gente podía
no aparecer durante meses. O eran pisos abandonados porque la persona se mudaba a otra ciudad,
a otro país, etcétera. Pero ahora la situación cambió. Hoy basta realmente con salir a por pan. Porque hasta hace poco, en teoría,
tenían que aguantar ahí 48 o 72 horas para que el piso se considerara
oficialmente ocupado. Pero hoy en día… mira, mi mamá
salió solo a celebrar Año Nuevo, y ya no pudo volver a entrar a su piso. Ósea, ¿ustedes tenían allí sus
cosas personales? ¡Claro que sí, estaban nuestras cosas! La primera tarea de ellos,
cuando entran en tu piso, es deshacerse rápido
de todas tus pertenencias. Para que, cuando llegue la policía, puedan mostrar que es su vivienda
y que solo están sus cosas adentro. Y así es como funciona. Amigos, imagínense, ustedes
son personas humildes y les han ocupado su vivienda ¿Qué harían? Naturalmente, llamar a la policía. Para que lleguen los agentes y saquen
rápidamente a los invitados no deseados. Y no solo eso, sino que
los lleven a la cárcel. Y el problema parecería resuelto. Pero en España todo es distinto. Si los okupas están en su casa menos de
48 horas, eso todavía es medio problema. Hay alguna posibilidad de echarlos. Pero si los okupas llevan más
de dos días en la vivienda, entonces la cosa se complica. Durante ese tiempo, desde el punto
de vista del estado español, los ocupantes adquieren un nuevo estatus. Pueden disponer de tu propiedad y están protegidos por varias
disposiciones legales. Por eso, el poder de la policía
está muy limitado. Además, en la mayoría de los casos,
la policía se pone del lado de los okupas. Especialmente si son mujeres
embarazadas o familias con niños. Y si tú tienes otra vivienda
donde vivir, ya te perdiste. La lógica es la siguiente:
si tienes otro piso, ¿por qué no dar techo a los hambrientos
y desamparados? Algunos agentes, incluso durante
las primeras 48 horas, no harán nada. Prefieren cubrirse las espaldas y
no actuar sin una orden judicial. Y conseguir esa orden lleva tiempo. Tiempo que juega completamente
a favor de los okupas. El sistema lento les permite reunir pruebas de que son los dueños legítimos de tu casa. Incluso se consideran pruebas
los recibos de entregas de tiendas o restaurantes a tu domicilio. Y si logran pagar algún servicio o factura, ya es casi imposible discutirlo. Ese es un “alibi” que difícilmente
se puede impugnar. Lo único que te queda es ir
a los tribunales. Nunca se debe intentar desalojar
a los okupas por cuenta propia. Llamarán a la policía… y los que
acabarán tras las rejas serán ustedes. Oleg también intentó resolver con
ayuda de la policía, pero no funcionó. La situación se complicó con
la presencia de una mujer embarazada. Los okupas la metieron en el piso de Oleg. Dicen que existen incluso servicios que
proporcionan este tipo de “ayudantas”. Basta con que se queden
en el piso con los ocupantes durante una semana para que
la policía los deje tranquilos. ¡Yo no sabía nada de esa embarazada! Si lo hubiera sabido, jamás
se lo habría dicho a la policía. En cuanto ellos se enteran,
enseguida se ponen de su lado. ¿Y al final no lograste echar de tu
piso a esta gente tan encantadora? No. Aunque la policía como
que intentó ayudar: hablaron con los okupas, les explicaron
que no era un piso vacío, que era la vivienda de mi madre, y que estaría bien que lo dejaran. Pero al final la policía dijo
que no los iban a desalojar porque era primero de enero, hacía frío en la calle y no les parecía
bien echar a una embarazada. Así que simplemente les pidieron que al día siguiente buscaran
otro piso para ocupar. Chicos, ¿no podrían ocupar otro piso porfa? ¡Exacto! Ajá, alguno en el que no viva nadie. Pero nos explicaron que si esos
okupas no querían marcharse, no se puede hacer nada. Todo dependía de su buena voluntad. Ha pasado un año. ¿En todo este tiempo qué medidas
tomaste para recuperar tu piso? Muchas medidas. Lo primero fue intentar negociar
directamente con ellos, a ver si aceptaban dinero. Normalmente suele ser así. Pero dijeron que no les interesaba
el dinero, que necesitaban vivienda. ¿Y cuánto estarías dispuesto
a pagar, teóricamente, a la gente que ocupó tu piso? Sinceramente, no mucho. Bueno, quizá unos tres mil euros
sí habría dado, pero eran inflexibles. Les gustaba mucho el piso,
pues tiene un muy buen acabado. Puse climatización, y para un edificio
así eso es un lujo. La historia de los sobornos
me la confirmó Alina. Ella dirige en Barcelona
una empresa de reubicación. Yo mencionaría este punto:
ofrecerles dinero. Ósea, literalmente pagar
para que se vayan. He escuchado casos en los que
por 3000, 5000 o incluso 10 000 euros vendían las llaves del piso
ocupado a los vecinos. Algo así como: “Ya lo ocupamos,
ya hicimos todo el trabajo, cómpranos las llaves, porque además
cambiamos la cerradura.” Dios, es una situación increíble. Ósea, te ocupan tu piso y encima
te dicen: dame dinero y nos vamos. Sí, de tu propio piso. Pero, por otro lado, sabiendo que
el proceso judicial puede durar dos años, uno piensa: “Ok, pagar es la forma
más rápida y fácil de resolverlo.” Al cabo de un tiempo, después de
que los okupas rechazaran el dinero, Oleg y su hermano decidieron arriesgarse
y tomar el asunto en sus propias manos. Fuimos de noche. La puerta no se cerraba porque la que habían puesto del baño
no encajaba bien. Solo la cerraban con un pestillo flojísimo, que se podía abrir con la mano. Así fue como entramos. Ellos estaban adentro y, naturalmente,
agarraron cuchillos. ¿Ellos quiénes? Unos colombianos. Y, claro, les pedimos
amablemente que se fueran. Se lanzaron con cuchillos, pero
nosotros teníamos otro argumento. Entendieron que nuestro argumento
era más fuerte que sus cuchillos. Y salieron corriendo, tal cual,
desnudos a la calle. Okay. Porque todo pasó de noche. Empezamos a recoger las cosas
para tirarlas, limpiar este piso, porque el abogado nos había dicho
que ese momento era clave, teníamos que hacerlo así. Y además había que cambiar la cerradura,
para que no pudieran abrir con su llave. Nos movimos rápido. Pero la policía llegó en
apenas cinco minutos. Ese tiempo no bastó para hacerlo todo, aunque sí alcanzamos a sacar
la mayoría de las cosas. La escena era extraña: unos tipos desnudos en la calle diciendo que esa era su vivienda, sin ningún documento. La policía subió y les creyó, a pesar de que nosotros teníamos
el contrato de compra del piso. Ni siquiera lo quisieron mirar. Dijeron que no importaba
si éramos los propietarios. Lo que importaba era que, en ese momento, ese piso era la vivienda de otras personas. Y esas personas habían
llamado a la policía. Intentamos explicar que no era
su vivienda, que era la nuestra. Porque, vamos, cuando el dueño
del piso está dentro de su propia casa con todos los papeles en orden, y unos tipos desnudos en la calle
dicen que son los inquilinos… pues es absurdo. Pero nada de eso hizo dudar a la policía. Los okupas dijeron que en el baño
tenían un cepillo de dientes rojo. La policía lo encontró. Y con eso ya bastó como “prueba”
de que era su vivienda. A mi hermano lo golpearon
y le pusieron esposas. A mí me esposaron también, pero sin golpes. Nos llevaron a la cárcel, al calabozo. Mientras tanto, en el piso
quedaron nuestras cosas. Era una mochila de mi hermano, y dentro estaban las llaves
de su propio apartamento. Es decir, la policía misma
entregó esas llaves a los okupas. Entraron y robaron todo lo que pudieron. Pero ellos no esperaban que saliéramos
solo dos días después, porque el juez nos dejó en libertad
mientras sigue el proceso. Aun así, seguimos enfrentando entre 5 y 7
años de prisión por lo que hicimos. Nos imputaron seis cargos. Primero, que rompimos la puerta,
aunque era mi propia puerta, pero aun así dijeron que
no se podía romper. Segundo, que entramos al piso
sin permiso de quienes vivían allí. Tercero, que los echamos y eso
se consideró una amenaza contra su vida. Y cuarto, que tomamos
la justicia por nuestras manos. Ese es el cargo más grave. ¿Autotutela? Sí, autotutela.
En Barcelona está prohibido. Además, la policía pidió al juez una orden de alejamiento
de 150 metros respecto al piso. Ósea, que había que rodear el piso
para así “proteger” a esos ocupantes. Está claro que estos okupas operan
en grupo, muy bien organizados. Así que, tomen nota: el contacto
directo con los okupas puede traer consecuencias muy graves. Incluso si piensan pagarles, háganlo
siempre a través de intermediarios. A alguien le puede parecer
que existe otro camino. Que para sacar a los okupas basta con
cortarles el agua y la electricidad. Bueno, convendrán conmigo: difícilmente alguien aceptaría
vivir sin ninguna comodidad. Y hasta hace poco por eso se podía
enfrentar responsabilidad legal. Cortarles el acceso al agua y a la luz, según la ley española, era un método
violento de desalojo. Ellos podían llamar a la policía
y a uno le caía una multa o una citación al juzgado. Es decir, no solo los okupas
viven gratis en tu piso, sino que encima tú debes pagar
sus servicios básicos. Sí, por absurdo que suene, así es. Especialmente mala suerte tuvieron
los que en el momento de la ocupación seguían pagando hipoteca. Estoy pagando la hipoteca
de un piso ocupado. ¿Y si dejas de pagar, qué pasa? ¿Viene el banco y se lo quita? Pues sí, se lo quita el banco, pero yo pierdo todo lo que ya he pagado. Es decir, en caso de vender
el piso al menos podría liquidar con el banco y quedarme
con lo que sobra. Eso incluye la entrada inicial más las cuotas mensuales
que ya había abonado. Claro, puedo simplemente dejar de pagar, pero entonces pierdo absolutamente todo. La situación con la electricidad
y el agua cambió para mejor. Eso sí, muy recientemente,
desde la primavera de 2025. La clave es hacerlo dentro de la ley,
es decir, a través de un juez. Ahora los jueces aceptan cortar
los suministros a los okupas, pero hay una serie de criterios
que el caso debe cumplir. Primero: la vivienda debe
estar ocupada ilegalmente. Segundo: el contrato debe estar a nombre
del propietario, no de un inquilino. Y tercero: quien corta los suministros
debe ser la compañía, no el dueño. Solo recuerden: nada de actuar
por cuenta propia. Todo debe ser oficial, porque si no, los sancionados no serán
los okupas, sino ustedes. ¿Y cómo piensas recuperar tu piso al final? Nos tocó ir por la vía judicial. Ese camino no es nada fácil, ni corto. En teoría el juicio ya debería
haberse celebrado hace tiempo. Porque cuando presentamos
la denuncia de ocupación con mi hermano en la policía, ese caso automáticamente pasaba al juzgado. Pero recibimos una negativa: lo archivaron porque consideraron
que no había delito. Y además dijeron que era imposible
identificar a los delincuentes, así que tampoco había caso. Fue entonces cuando nuestro
abogado retomó el tema y presentó una nueva demanda
judicial de desalojo. En esa demanda él escribió que exigíamos
la expulsión de cualquier persona, incluso si no se les podía identificar. Es decir, de cualquier persona que
estuviera dentro del piso ilegalmente, y que debía ser desalojada. En noviembre del año pasado
ya se celebró el juicio. Ósea, el proceso tomó 11 meses. Así es. Once meses, sí. Y el tribunal dictaminó que efectivamente
ocuparon ese piso ilegalmente, pero no emitió la orden de desalojo. Una situación bastante extraña. ¿Y qué se hace después? El abogado solicitó esa orden de desalojo, pero el juez se niega a otorgarla. Lo ocuparon ilegalmente,
pero que sigan viviendo allí. Esa es más o menos la resolución
de este caso. El sistema que favorece a los okupas с se basa en el artículo 47
de la Constitución española. Dice: todos los españoles tienen derecho
a una vivienda digna y adecuada. El estado, por lo tanto,
debe hacer todo lo posible para que cada ciudadano
disponga de un hogar digno. Al mismo tiempo, el artículo 33
señala lo siguiente: nadie puede ser privado de
sus bienes y derechos sobre ellos, salvo por causa justificada de utilidad
pública o interés social, con la debida compensación. La formulación, estarán de acuerdo,
es bastante ambigua. Deja un amplio campo para interpretaciones. Otro artículo importante para
nuestro tema es el 18.2, sobre la inviolabilidad del domicilio. La entrada o registro en
una vivienda no puede hacerse sin el permiso de su titular o
sin autorización judicial previa. Salvo en caso de flagrante delito. Y aquí surge la gran pregunta:
¿a quién consideramos titular? Según el Código Civil español, son las personas que de facto
disponen del inmueble. Son ellas quienes se presentan
ante terceros, como los vecinos, en el rol
de propietarios. Y si los verdaderos dueños son otros, pues bienvenidos a los tribunales: allí tendrán que demostrar
su derecho de propiedad. Para los demandantes no es nada sencillo. Y la culpa no es solo de la burocracia. Hay que presentar pruebas
convincentes de que los okupas actuaron con plena intención y
sabiendo que había un propietario. Muchos de ellos recurren a este argumento: que no tenían ni idea de que
el piso pertenecía a alguien. Y, por lo tanto, creían poder
usarlo de forma legal. En esas condiciones, por
el artículo 18.2, entrar a la fuerza o llamar a la policía resulta imposible. Solo si a los okupas los sorprenden
justo en el momento del delito, o bien dentro de las 48 horas siguientes. Por cierto, si van a dejar la vivienda
vacía por mucho tiempo, nunca dejen allí los documentos
de propiedad. Si los okupas llegan a hacerse
con esos papeles, echarlos será mucho más difícil. La regla de las 48 horas
requiere una aclaración, aunque aparezca constantemente
en los artículos sobre okupas. Vamos a aclararlo. Así es como lo presentan en los medios: durante ese periodo los okupas obtienen el derecho a la inviolabilidad
del domicilio y se convierten en sus dueños
de pleno derecho. Por eso, si no se hace
nada en esas 48 horas, el caso tendrá que resolverse en
los tribunales. Largo y doloroso. Pero si se actúa rápido,
las posibilidades de librarse de los okupas son bastante altas. Hasta 2025 esto era más bien
una leyenda de internet que una medida que realmente funcionaba. Para lograr un desalojo en 48 horas
se necesitaban ciertas condiciones. Primero, era importante cómo
se había ocupado la vivienda. En el caso de usurpación, es decir,
de la entrada pacífica, era imposible echar a los intrusos. Por ejemplo, si entraban
por una ventana abierta. En cambio, si se trataba de
allanamiento, o la entrada violenta, había esperanzas. Estos casos los resolvía un tribunal penal. Solo que ese hecho debía documentarse. Por ejemplo, fotografiar la puerta rota
o recoger el testimonio de los vecinos. Además, había que registrar
el momento del delito para que la policía pudiera comprobar
que no habían pasado más de 48 horas. Había otro requisito: la vivienda tenía
que ser tu residencia principal, no una segunda casa ni un local comercial. Y si tu situación no cumplía con
todos estos criterios, tocaba ir al juzgado civil. En 2015, en Cataluña intentaron extender la regla de las 48 horas a
todo tipo de inmuebles. Pero la ley fue anulada rápidamente. Los tribunales dictaminaron
que contradecía la Constitución y la Convención Europea
de Derechos Humanos. ¿Por qué? Porque privaba a los okupas
de la posibilidad de presentar su versión de los hechos. De todos modos, en el caso de Oleg
todo esto resultó inútil. Es decir, el mismo momento del
forzamiento de la puerta era ilegal. Si la policía hubiera llegado justo cuando
estaban rompiendo la cerradura, pero aún no habían entrado,
podrían haberlos sacado de ahí y ellos se habrían ido sin consecuencias. En ese momento sí era un delito,
mientras rompían la puerta. Y lo más curioso es que la policía
llegó precisamente en ese momento. Ósea, la puerta ya estaba rota, la policía
estaba allí, los okupas también, y todavía ni siquiera habían
metido sus cosas. Sus pertenencias estaban afuera. Y les dijeron a los agentes que
simplemente habían comprado el piso, pero que no tenían llaves, así que habían
entrado de esa manera tan extraña. La policía les pidió los documentos
de la compra, y ellos respondieron que estaban
en la notaría y que, como era Nochevieja, no podían
contactar al notario para obtenerlos, pero que querían entrar ya mismo. Y la policía simplemente se fue.
Les creyó de palabra. Y ahora, amigos, es momento de
hablar de otro tema importante. ¿Qué medidas preventivas pueden ayudar
a proteger la propiedad de los okupas? Fíjense, por cierto, que cada vez hay
más ventanas con rejas en Barcelona. Y sirven no solo contra ladrones, aunque también, sino contra okupas. Los propietarios en España se ven
obligados a gastar cada vez más en proteger sus inmuebles. Y no hablamos solo de
rejas en las ventanas. Muchas veces se instalan puertas dobles
reforzadas, cerraduras complicadas. Si entras a un piso típico español, lo más probable es que veas
puertas bastante sencillas. Nadie se preocupaba demasiado
por blindar su vivienda. Esto no es Rusia. En Rusia uno está acostumbrado
a tener cerraduras complejas, a cerrar con tres vueltas, con puertas metálicas y todo lo demás. En España, para nada La mayoría de puertas son de madera o
contrachapado, y de un empujón ya ceden. Nadie se había preocupado
antes por reforzarlas. Pero ahora los tiempos cambian. Si tu piso está en algún
barrio medio marginal y existe el riesgo de que entren
los invitados no deseados, te tocará invertir en su seguridad. Por cierto, sobre las puertas blindadas: resulta que no solo las ponen
los propietarios legales. Esta puerta no es sencilla. Es lo que llaman una puerta antiokupa. La pusieron ellos, los okupas, para que yo no pudiera entrar. Cuanto mejor sea el barrio, menos probabilidades hay de
convertirse en víctima de okupas. Eso lo confirma, por ejemplo, el lugar
donde estaba el piso ocupado de Oleg. Cuéntame de esta zona, porque mientras te esperaba noté
que claramente no es un buen barrio. Ósea, ¿cómo se te ocurrió
comprar un piso aquí? Da la impresión de que te lo iban
a quitar tarde o temprano. Bueno, este barrio nunca fue de lujo. Se siente. Compré el piso en 2018, pero en ese momento no estaba tan mal. ¿Podemos decir en cámara
que aquí huele a orines? Claro que sí, aquí huele a orines, y allí incluso hay heces. Como en muchos rincones
de Barcelona, pero igual. El barrio en aquel entonces
parecía bastante normal. El piso, como inversión,
era una buena opción. Yo pensaba alquilarla. ¿Alquilarlo a turistas, no? Sí, era el momento perfecto. Pero se acabó. En fin, mientras caminamos
por estas calles ruidosas, les cuento mi impresión. En solo diez minutos aquí vi de todo: dr*gadictos, pequeños
delincuentes, indigentes. Todo huele a vómito, a orina
y a quien sabe qué más. Es un barrio bastante feo. Siiii, bastante feo. Pero incluso reforzando puertas y ventanas, y comprando una vivienda en un buen barrio, todavía corres el riesgo de enfrentarte
al problema de la ocupación. Porque hay diferentes tipos de okupas. Con los que entran a la fuerza
ya quedó claro. Pero ahora les cuento de otro tipo:
los llamados inquiokupas. Este término viene de dos palabras:
okupas e inquilinos. Es decir, inquilinos que primero alquilan
legalmente una vivienda con contrato, pero después dejan de pagar. Puede ser por dificultades económicas
reales o simplemente por descaro. Este grupo también recibe
bastante rechazo social. A los inquiokupas se les suele
llamar estafadores profesionales. Aunque algunos consideran
el término injusto, porque en el fondo no hubo
una ocupación ilegal, entraron al piso de manera legal. Pero todo depende de las circunstancias
y de si pagan o no la renta. Imagínense: la policía no
se puso de su lado. Desalojar por su cuenta
a los intrusos es muy peligroso, porque se arriesgan a terminar
tras las rejas. Y resolver el asunto por la vía judicial puede tardar largos meses o incluso años. ¿Qué hacer en ese caso? Para quienes no están dispuestos
a lidiar con la burocracia, existe en principio otra salida. Se trata de los desokupas, o antiokupas: empresas que ofrecen servicios
para librarlos de los okupas. El problema es que este negocio
resulta bastante controvertido. Sus métodos suelen moverse en una zona gris desde
el punto de vista legal. Su lema es que todo método sirve. El enfoque depende del caso. Algunas compañías, por ejemplo, juran que jamás desalojarían a una mujer
con hijos sin techo, y aseguran que solo trabajan contra
mafias o grupos cercanos a ellas. Lo más común es recurrir a sobornos, presión psicológica o vigilancia constante. Es decir, los desokupas pueden ofrecer
dinero a los okupas para que se vayan, o presionarlos con autoridad,
o incluso intimidarlos. Y motivos para intimidar no les faltan, ya que normalmente son tipos de
aspecto imponente y rostros duros, como en esta publicidad. El método más “light” consiste
en vigilar la vivienda las 24 horas. Algo así como expulsar a
los okupas con sus propios métodos. Por ejemplo, un equipo hace
guardia en la salida, espera a que los intrusos
abandonen la vivienda y, cuando lo hacen, entra de
inmediato y cambia la cerradura. Eso sí, los servicios de estas
empresas cuestan una fortuna. Los precios parten de 2 a 3 mil dólares y, si se trata de compañías reconocidas,
pueden llegar incluso a 10 mil. No existe una opinión unánime
respecto a los desokupas: todo depende de cómo lo vea cada uno. ¿Es válido tomar la justicia
por cuenta propia? ¿O debe alcanzarse siempre
a través de los tribunales? Logré conversar con Jorge. él es el fundador de la empresa
de desokupas, llamada Okupas Fuera. El negocio de Jorge es bastante exitoso: en el 97% de los casos tienen éxito, y en el 84% lo logran
por acuerdo entre las partes, sin necesidad de ir
a juicio ni usar la fuerza. Primero les mostraré cómo
se realizan estos desalojos, con material que me facilitó
el propio Jorge. Lo primero que le pregunté a Jorge fue
sobre los casos especialmente difíciles con los que suelen
encontrarse los desokupas. Le pregunté a Jorge qué tan rápido
resuelven los casos los desokupas. La expansión del fenómeno de los okupas impulsó el surgimiento de muchos negocios. Los desokupas, las aseguradoras,
todos prosperan en estas condiciones. Pero también hay compañías
mucho más curiosas. Bajo total anonimato logré
hablar con unos chicos que idearon un esquema
bastante interesante. Así que, mientras tengo
frescos los recuerdos, les cuento rápido dónde acabo de estar. En este barrio bonito se encuentra
la oficina de unos abogados, cuyo negocio se basa en
el tema de los okupas. No quisieron salir en
cámara porque, según ellos, lo que hacen no siempre es visto
como socialmente aceptable y prefieren no llamar la atención. ¿Qué hacen estos chicos? Compran tu piso si este fue ocupado. Supongamos que tienes
una propiedad, alguien la ocupó, no quieres lidiar con juicios ni
con trámites interminables, entonces se la vendes con buen
descuento a esta gente. Y luego ellos ya se encargan de negociar. Lo hacen de distintas formas: unos van a juicio, otros
contratan a desokupas, y otros pagan indemnizaciones. Y no se trata de cientos
de euros, sino de miles. Hoy en España esas indemnizaciones
empiezan en 3 a 5 mil euros y pueden llegar a 10 o 15 mil,
dependiendo del tipo de inmueble. Después de desalojar a los okupas,
sin tribunales ni escándalos, reforman el piso y lo revenden. Según ellos, ahí está la ganancia:
un 15-20% de beneficio. Y claro, cuando tienes abogados
y todo un esquema funcionando bien, hacerlo es mucho más rápido y sencillo
que si tuvieras que ocuparte solo. Ese es, en resumen, el negocio que tienen. Cuanto más discuto el tema
de los okupas con expertos, más claro tengo una cosa. La próxima vez que escuchen
hablar de okupas como de una pobre familia
sin techo… no lo crean. Claro que existen esos casos, pero la realidad es que
hoy la mayoría pertenece a mafias profesionales que hacen
enormes sumas con esto. El volumen de este negocio oscuro
asciende a millones, si no es que a miles de millones de euros. Y créenme, es poco probable que
una familia común, necesitada de vivienda, sea la que ocupe una casa. Y ahora, amigos, veamos qué
representan los okupas ideológicos. En España, la historia del movimiento
arrancó en los años 80. Punks y otros anarquistas empezaron
a reapropiarse de espacios vacíos. No solo los convertían en viviendas, sino
también en diferentes centros sociales. Como, por ejemplo, este que
está detrás de mí. Ahí se organizaban encuentros,
charlas, actividades. Eran espacios comunitarios donde
la gente podía reunirse y coordinarse. La siguiente ola llegó en los 90, cuando en España empezó
la llamada gentrificación. Las autoridades comenzaron a ponerse
del lado de los constructores, lo que derivó en choques violentos: la policía desalojaba a los okupas y se producían auténticas
batallas campales. Desde entonces, el movimiento
no ha parado de crecer. Hoy los okupas se oponen a la crisis
de vivienda y a la misma gentrificación, defendiendo la idea de que
la vivienda es un derecho de todos. Su discurso es: si no quieren okupas,
entonces eliminen las viviendas vacías. Todo debe ser justo: nadie debería tener
cinco pisos, basta con vivir en uno. Nadie necesita tener cinco. Y me da la impresión de que
pronto llegarán a decir que, si tienes cuartos de sobra,
hay que compartirlos. Pues nosotros, los rusos,
ya lo hemos oído y visto antes. Pero en España, esta historia
apenas comienza. Actualmente los okupas no solo
organizan eventos políticos o culturales. Muchos ayudan directamente
a migrantes y sin techo, Les dan asesoría legal, comida,
asistencia médica. Generalmente ocupan edificios
abandonados de los bancos, algo que ellos consideran ético,
porque “no le hacen daño a nadie”. Lo interesante es que sus
tácticas de ocupación varían. Algunas agrupaciones anuncian
abiertamente sus planes, pintan manifiestos en las paredes. Otras actúan en secreto, aprovechando que el dueño
no vigila su propiedad. Todo termina, casi siempre,
en choques con la policía. Pero a veces logran vivir
años en un espacio ocupado. Y si consiguen que ese lugar funcione como un centro cultural o un huerto comunitario, con actividades para los vecinos,
poco a poco logran su apoyo. Los residentes del barrio acaban
respaldando a quienes, Este centro que ven detrás de mí es uno de esos espacios convertidos
en centro sociocultural. Aquí, como pueden leer en la fachada, se define como un espacio
libre y comunitario. Aquí se dice que es
lo que hacen estos chicos. Según ellos, aquí se fomenta la cultura, se crean las redes de apoyo mutuo,
hay actividades para todos. Y miren, dice “ocupación”. Aquí se describe su visión
sobre este problema. También denuncian
la especulación y la gentrificación. Buscan formar pensamiento
crítico independiente, sea lo que sea que eso signifique. El fenómeno de los okupas
en España no es algo nuevo. Tiene toda una historia,
y empieza en el siglo XX. En los años 60, en el poder estaba
el dictador Francisco Franco. Los españoles se mudaban
masivamente del campo a las ciudades y, claro, no había viviendas
suficientes para todos. Entonces algunos empezaron a ocupar casas y pisos vacíos que
pertenecían al estado. Y después de la caída del régimen, todos esos inmuebles tomados
ilegalmente se legalizaron a nombre de sus nuevos dueños. Otra ola de ocupaciones llegó durante
la crisis económica de 2008-2014. Los bancos quebraron, el desempleo
se disparó, sobre todo entre los jóvenes. Al quedarse sin trabajo, la gente
ya no podía pagar la hipoteca. En esos seis años, casi medio millón
de familias perdió su vivienda. Mientras la gente común perdía sus pisos, edificios enteros se quedaban vacíos. Se convertían en la propiedad de
los bancos y las corporaciones. Y al final, quienes se habían
quedado sin casa empezaron a ocupar esos lugares vacíos. La situación de las personas sin hogar
despertaba compasión. Y las fuerzas del orden empezaron a ver la ocupación con más tolerancia que antes. Y no solo ellos. Para muchos, el movimiento okupa
se convirtió en una forma de protesta contra un sistema que no supo proteger
a los ciudadanos comunes, pero sí favoreció a los especuladores. La crisis dejó en evidencia lo vulnerables
que eran los inquilinos. A diferencia de otros países
de la Unión Europea, la legislación hipotecaria
en España apoyaba a los bancos. Estos desalojaban a la gente y además
les dejaban con deudas de por vida. Con la creciente simpatía
social hacia los okupas, el problema se volvió cada vez más serio. El siguiente pico de crisis llegó
con la pandemia de la covid. La ya inestable situación de la vivienda
en España empeoró de golpe. Los confinamientos paralizaron la economía y dejaron a mucha gente sin ingresos. Las autoridades adoptaron
medidas temporales para proteger a la población
económicamente vulnerable, es decir, quienes no tenían casa propia y
corrían el riesgo de quedarse en la calle. A los inquilinos que dejaron
de pagar no se les podía echar. Los desalojos solo se hacían si la vivienda había sido ocupada con violencia. A los okupas pacíficos nadie los tocaba. Es más: por las medidas de cuarentena,
el gobierno ordenó a los ayuntamientos empadronar a cualquier persona. La situación de los propietarios
se empeoró hasta más. Incluso si su caso llegaba al juzgado, el proceso tardaba
aún más en resolverse. Por otro lado, la pandemia en cierto
modo frenó un poco la ocupación, pero solo en lo que respecta
a la toma de nuevos inmuebles. El aumento de patrullas policiales y las restricciones de movimiento
lo hicieron más arriesgado. La pandemia ya pasó, pero la epidemia de okupas
no se ha ido a ninguna parte. Pregúntele a cualquier
español por qué en el país hay un problema tan grande con los okupas. Seguramente le responderá:
por la crisis de la vivienda. Esa crisis es real y sorprende
por su magnitud. En España hay más de 3 millones
de inmuebles vacíos. Y miles de personas duermen en la calle o apenas logran juntar lo justo
para pagar el alquiler. La brecha entre los ricos
y los pobres crece cada día. A finales de los años noventa
y principios de los 2000, mercado inmobiliario
en España estaba en auge. Los bajos tipos de interés
y la regulación laxa en el sector de la construcción
impulsaban el desarrollo. Pero el colapso de 2008 puso
un punto final a esa historia. En lugar de crecimiento,
quedaron obras inconclusas, familias en bancarrota y bancos que
compraron miles de casas embargadas. No las convirtieron en vivienda social, al contrario, las entidades financieras
mantuvieron las casas vacías. Esperaban que subieran los precios
para venderlas más caro. Pero la situación solo empeoraba. En las últimas décadas,
el alquiler subió un 80%, mientras que los salarios no tanto. En el informe del Banco de España
de 2025 se calcula que casi la mitad de los inquilinos
en España destina el 40% de sus ingresos al pago
de la renta y de los servicios. Es una cifra muy alta en comparación
con otros países de la Unión Europea, donde el promedio es del 27%. el nivel de personas sin hogar en España creció un 24% desde 2012, llegando a 28 mil personas. Esa es la estadística oficial, pero las ONG
aseguran que en realidad son más. Un gran porcentaje de jóvenes
de entre 18 y 34 años no puede permitirse alquilar
un piso y vive con sus padres. Más del 40% de los sin techo afirman que terminaron en la calle por un desalojo, impago del alquiler o cancelación
del contrato de arrendamiento. Cerca del 30% mencionan la pérdida
del trabajo como la causa. Los refugios para tales personas están
llenos, tampoco hay vivienda social. Sobre la compasión hacia los okupas, tanto por parte de la población
local como de las autoridades, me hablaron muchos de
los protagonistas de este reportaje. El juez lo considera como
una medida forzada, que no tenían dónde vivir, y por eso
les muestran compasión. Incluso, cuando ocupan
un piso, la policía pide no poner denuncia si no se ha robado
nada ni se ha roto nada. Sí, ¡eso pasó! Antes ya habían intentado
ocupar el piso de mi hermano, y al día siguiente los desalojamos. La policía se emocionó mucho
cuando vio a esa chica. Ella les contó una historia triste, y la policía pidió que
no pusiéramos denuncia, porque la pobre chica
lo había hecho por desesperación. Dijimos que igual íbamos a denunciar, y entonces la policía dijo
que, de todas formas tendríamos que esperar muchísimo
tiempo para que aceptaran la denuncia. Y no la pusimos, porque
de verdad había que pasarse 3 o 4 horas en la comisaría
para poder presentarla. ¿Y los locales cómo lo ven? ¿Cómo algo
normal? ¿O cómo es…? En cierta medida, con comprensión. Creen que la persona que
es dueña de un piso, en cierta forma es un delincuente. Porque comprar un piso de manera
honesta simplemente no se puede. Y si alguien tiene varios pisos,
pues debe compartirlos. Ósea, los locales dicen:
“La vivienda solo puede ser una. Si tienes más de un piso, entonces debes compartirlo
con quien no tiene ninguno”. Y, ante todo, con eso
se guía el ayuntamiento. Por ejemplo, una amiga
me contó una historia. Su conocida estaba en una situación
económica complicada porque criaba sola a dos hijos. Ya no podía pagar el alquiler.
Era en tiempos del coronavirus, todos se habían quedado sin trabajo, las ayudas se retrasaban y
no alcanzaba para pagar la renta. Entonces fue al ayuntamiento a pedir ayuda, ya sea para pagar el alquiler
o para conseguir vivienda social. En el ayuntamiento le dijeron: vivienda
no tenemos, ahí no podemos ayudarte, pero sí podemos darte un buen consejo. Tenían una lista de pisos
que se podían ocupar. Le dieron esa lista, pero ella resultó
ser una mujer íntegra, lo cual en Barcelona es bastante raro. Y ella dijo: si yo ocupo
la vivienda de otra persona, ¿qué ejemplo voy a darles a mis hijos? Y rechazó esa opción. Dijo: buscaré la manera de pagar, pero no voy a meterme
en la vivienda de otro. Esa historia es muy atípica para Barcelona, porque si alguien recibe
una oportunidad así, lo más probable es que la aproveche. Y por eso los locales
lo ven con comprensión, porque en cualquier momento
ellos mismos estarían listos para hacerlo si se les presenta la ocasión. Aquí los derechos humanos están por
encima de los derechos de propiedad. Y es un tema muy delicado. Los policías también están educados en la idea de que primero debes
ser empático y comprensivo, actuar dentro de la ley y la Constitución,
y solo luego ya usar la fuerza. Sabemos que en otros países
la policía tiene otra actitud. Por eso es un asunto delicado:
si ven a una mujer embarazada, se les activa un mecanismo mental de “ahora le explico a esta mujer cómo
no quedarse en la calle”. Y el dueño, bueno, da igual, puede
que tenga 100 pisos más. A lo mejor le da lo mismo, pero a ella no. Porque si ahora la echo a la calle,
cualquiera sabe lo que le puede pasar, y luego voy a tener la culpa yo. Si es la situación en la que está
el policía, la mujer embarazada, el dueño y el piso, el policía va a actuar
en interés de esa mujer. Por eso es un tema delicado, donde
se mezclan la moral y las leyes. Es un sistema muy especifica
en España, sin duda. Entre los okupas ideológicamente cargados en España también hay ultraderechistas. Por ejemplo, el grupo neonazi
Hogar Social Madrid. Su idea principal es que
al gobierno le da igual la multitud de españoles sin hogar,
pero no los migrantes. A ellos les dan vivienda gratuita y ayudas, mientras que los locales tienen
que arreglárselas solos. or eso, los de HSM copian
los métodos tradicionales de los okupas anarquistas y
de izquierda para sus propios fines. Ocupan un edificio vacío, pero solo
dejan entrar a españoles. Me refiero a españoles étnicos. Tener pasaporte no significa
que seas un “true español”. Muchas veces las ocupaciones
ocurren precisamente en barrios donde viven migrantes. Además, Hogar Social organiza
manifestaciones contra los recién llegados, lo cual indigna a la comunidad. Los españoles, en su mayoría, tienen
más bien una visión de izquierda. En general, España sigue siendo
relativamente resistente al crecimiento de
la ultraderecha en Europa. A menudo las protestas de HSM terminan con lanzamiento de huevos contra ellos y besos demostrativos entre
parejas del mismo sexo. Y, la verdad, eso es bastante merecido. En los mítines de HSM son muy
comunes los saludos fascistas. Y eso no lo aprobamos. Aunque tampoco soy muy fan
de los de ultraizquierda. Hay que decir que la tendencia a creer
en los populistas también se nota aquí. En las últimas décadas en España ha crecido con fuerza el partido ultraderechista VOX. Ahora está entre el tercer y cuarto lugar
en el sistema de partidos del país. VOX se propone defender los valores
tradicionales y la identidad nacional, así como oponerse a la autonomía regional. De momento, VOX todavía no ha conseguido
entrar en el gobierno nacional de España. Hay varias razones para ello. Primero, en el partido predomina
el escepticismo hacia la Unión Europea y sus instituciones. Algunos de sus miembros incluso
proponen un “spainexit”. Sería como el Brexit, pero de España. Sin embargo, la sociedad es
mayoritariamente proeuropea. La entrada en la Unión Europea
le trajo al país muchos beneficios. Segundo, en España aún no existe
el mismo odio hacia los migrantes que en otros estados europeos, por más que la ultraderecha
intente avivarla. Le pregunté a Alina si era verdad
la creencia de que los okupas, sobre todo, los mafiosos, son en su mayoría migrantes
de países latinoamericanos. Sabes, seguramente existen ciertas mafias
nacionales que se dedican a eso. Pero no creo que sean
solo latinoamericanos. Los latinoamericanos, en su mayoría,
vienen aquí simplemente para trabajar y tener mejores condiciones de vida. No todos se meten de lleno en el crimen, al contrario, muchos se fueron huyendo
del crimen, ¿entiendes? Así que, es un poco distinto, creo yo. Si piensan, amigos, que los okupas de hoy
son personas necesitadas y simpáticas que simplemente se meten en una vivienda
vacía y luego improvisan, pues no. Esos tiempos ya pasaron hace mucho, no quedan chicos ingenuos
en este “mercado”, todo está controlado de manera estricta y el fenómeno se ha vuelto
muy, muy profesional. Hasta el punto de que existe toda
una escuela de okupas. Sí, hay distintas organizaciones,
fundaciones y demás que enseñan a la gente cómo ocupar
viviendas de manera “correcta”. Claro, según ellos, todo debe ser ético, para que nadie salga perjudicado. En su mayoría, se trata
de locales comerciales, de edificios que pasaron a manos
de bancos y fondos de inversión. Evidentemente, no enseñan a ocupar
directamente propiedad privada. Se trata más bien de esas
corporaciones sin alma, de las que, según su lógica,
no es pecado arrebatar algo. Pero igual surgen preguntas
sobre los métodos, porque a la gente literalmente la enseñan
a falsificar contratos de alquiler, desconectar alarmas y encontrar la manera
de que no se les pueda desalojar. Ósea, por un lado están los abogados
que se dedican a los desalojos, y por otro, existen organizaciones
y personas que ayudan a resistir lo más posible dentro
de la propiedad ocupada. Ahora mismo estoy frente a la oficina
de una de esas organizaciones, que se llama simplemente PAH. Surgió en 2009, justo en la ola
de la crisis de 2008, cuando mucha gente perdió sus pisos,
no podía pagar la hipoteca, esas viviendas pasaron a los bancos,
y ahí fue cuando estos chicos se unieron para ayudar a quienes habían sufrido por
la culpa de esas corporaciones y bancos. Aquí hagan reuniones, explican
a la gente qué deben hacer. Por supuesto, todos ellos se presentan
como organizaciones pacíficas, buenas, bondadosas,
que luchan contra el mal. Pero, como sabemos, si luchas contra
el mal con las mismas armas, terminas convirtiéndote en ese mismo mal. Y eso, justamente, se ve
muy claro en España. Su oficina, lamentablemente, está cerrada. Quería hablar con ellos,
pero no será posible. Hay solo ese pequeño cartel,
y todo cerrado. Me pregunto, por cierto, cómo
reaccionarían si yo entrara a su oficina, montara una carpa y dijera:
miren, tienen demasiado espacio, ¿puedo quedarme a vivir aquí? Perdón, pero no tengo dónde quedarme, no tengo dinero para un hotel,
así que me instalaré en su oficina, entre la sala de reuniones y la cocina. La crisis en el mercado inmobiliario es,
probablemente, el problema más actual para
los españoles en este momento. Su resolución se ha convertido
en un aspecto clave de la confrontación política entre
los socialistas en el poder y sus opositores conservadores
del Partido Popular. A comienzos de 2025, el primer ministro
de España, Pedro Sánchez, presentó un plan de 12 puntos. Está dirigido a resolver la situación
de emergencia habitacional. Según el premier, si no se hace nada, la sociedad española se dividirá
en dos tipos de personas. Los primeros son quienes
heredan una vivienda y gastan su dinero en educación,
viajes y otras cosas agradables. Y los segundos dedican toda su vida
a trabajar para pagar el alquiler. Al final llegan a la vejez sin haber sido
dueños jamás de la casa en la que viven. Sánchez y sus aliados aprobaron una ley que permite limitar
los precios desproporcionados del alquiler en algunas regiones. Además, anunciaron que transferirán
miles de viviendas y millones de metros cuadrados de tierra
a una nueva empresa pública. Su objetivo es construir miles y miles
de unidades de vivienda social a las que la juventud pueda acceder. Sánchez también propuso
una serie de beneficios para quienes alquilen viviendas
vacías a precios asequibles, y al mismo tiempo impuestos altos para los propietarios que alquilan
pisos a turistas. Sin embargo, su iniciativa más destacada
genera mucha crítica: es la introducción de un impuesto
de hasta el 100% sobre la vivienda comprada por personas
de fuera de la Unión Europea. El Parlamento está ahora en proceso de aprobar esta reforma,
pero con una salvedad: cada comunidad autónoma
decidirá si aplicar la norma o definir el porcentaje del impuesto. Lo más probable es que muchas prefieran
no espantar a potenciales inversores. La vivienda asequible sigue siendo
dramáticamente escasa. Y los más de 3 millones de casas
vacíos siguen ahí, sin tocarse. Los principales opositores
de los socialistas, el conservador Partido Popular,
ven otra salida a la crisis. No apoyan lo que consideran
medidas xenófobas contra los no residentes
de la Unión Europea. Ellos dicen: “Menos gobierno,
más construcción”. Es decir, quieren apostar por el libre
mercado, que sabrá arreglárselas solo. Consideran que hay que introducir
flexibilizaciones en la regulación del sector y reducir los impuestos
para los promotores. Esto llevaría a un ritmo rápido
de desarrollo y el país volvería al estado de finales de los 90
y principios de los 2000, cuando todo parecía ir muy bien. En especial, proponen estimular
a las empresas privadas que se enfoquen en construir
vivienda asequible. En cambio, las limitaciones al alquiler,
según Partido Popular, son una catástrofe. Solo ahuyentan a los inversores
y reducen la demanda. Por lo tanto, en el PP defienden
beneficios fiscales para los arrendadores que ofrezcan vivienda a largo plazo
con precios por debajo del mercado. Ahora les voy a contar cómo
los socialistas y la derecha ven la solución al problema de los okupas. Naturalmente, sus posiciones
son radicalmente opuestas. Los representantes del
Partido Socialista Obrero muestran cierta compasión hacia
el movimiento okupa. Lo ven como una reacción
frente a los horrores de la crisis de vivienda en España. El enfoque socialista consiste
en la prevención: ampliar el parque de vivienda social,
crear programas de mediación para resolver conflictos entre
inquilinos y propietarios, introducir impuestos sobre
los inmuebles vacíos. En resumen, no es que aprueben
la ocupación de propiedades, pero tampoco creen que
necesariamente deba castigarse. Los portavoces del Partido Popular
lo ven de otra manera. Consideran a los okupas un síntoma
de una peligrosa enfermedad social y una falta de respeto
hacia la propiedad privada, que socava la autoridad de la ley. Las iniciativas del PP están
orientadas a facilitar la vida de las potenciales víctimas de los okupas. Por ejemplo, reducir el plazo de desalojo
de varios años a unas pocas semanas. O clasificar algunas ocupaciones
como delitos violentos. Y, finalmente, crear unidades
policiales especiales que se encarguen de liberar
las viviendas de los intrusos. Las soluciones, en fin, son muy distintas, pero el problema sigue
estando en plena actualidad. En noviembre de 2024, el Congreso
aprobó una nueva y muy sonada ley. Su objetivo es el mismo de siempre:
la lucha contra la ocupación ilegal. En febrero de 2025 la ratificó el Senado, y el 3 de abril entró en vigor
a nivel estatal. Lo primero y más importante: el proceso
acelerado de desalojo y juicios. Ahora los casos de ocupación pueden
resolverse en apenas 15 días. Después de la resolución judicial, los okupas deben abandonar
la propiedad en el mismo plazo. Es decir, todo el proceso tiene que
completarse en un mes. Además, la ocupación ilegal pasa
a considerarse delito penal, sin importar si la vivienda es
residencia principal o segunda casa. La ley también amplía
las facultades de la policía y le permite desalojar a los ocupantes en
casos claros en un plazo de 24 a 48 horas. A ver, parecería que tema resuelto, ¿no? Pero no todo es tan sencillo. Primero, la ley solo se aplica a quienes
son atrapados en el acto. El problema de los “inquiokupas”
sigue vigente. Y otra crítica a la reforma es que,
al final, la mayoría de los casos los decide un juez, y el sistema
judicial sigue saturado. Entonces, ¿es posible que pronto
ya no haya okupas? Tengo mucha fe en que así será. Pienso que, ¿sabes?, no habrá nuevos. Pero con los antiguos los juicios
siguen en curso. Espero que por fin tengan
la sensatez de cortar esto de raíz. La idea es clara: si alguien
te encuentra en un piso ajeno, te meten preso de inmediato, te multan,
incluso pueden deportarte del país. Porque, lamentablemente, en su mayoría
quienes hacen esto son extranjeros. La verdad, mucho sentido no tiene esta ley, porque lo único que hace
es acelerar el proceso judicial. Ya no tendrás que esperar años,
o once meses en mi caso. En teoría, el juicio debería resolverse
en un par de semanas. A mí no me ayudó, y no estoy seguro de que
esta ley funcione bien si los tribunales siguen trabajando
igual de mal que ahora. Al final Oleg tuvo suerte. Grabamos esta entrevista en abril, y a finales de junio los alguaciles por
fin lograron desalojar a los ocupantes. Pero ni siquiera en este caso fue fácil. Los okupas se resistían, apelaban, pedían aclaraciones, ganaban tiempo
con trucos legales. Y el juzgado les ayudaba todo lo posible. Cada vez que el fiscal pedía
una orden de desalojo, o el juez o el secretario
estaban de vacaciones. O simplemente no respondían. Hasta que ocurrió un milagro: de alguna manera el fiscal consiguió
una fecha firme para el desalojo. Oleg no lo creyó hasta el último momento. A veces, en el último momento, los servicios sociales intervienen
y frenan la ejecución. Según cuenta Oleg, cuando los okupas
saben que al final sí los van a echar, suelen dejar los pisos
en un estado terrible, como venganza contra
los propietarios legítimos. En su caso, el apartamento estaba en
condiciones más o menos normales. Probablemente no pensaban
que realmente los sacarían. Eso sí, se llevaron la tele y otros
electrodomésticos pequeños, rompieron el cristal de
la puerta del balcón, destrozaron armarios
y ensuciaron las paredes. Oleg puso todo en orden rápidamente y
hasta encontró comprador para el piso. Pero ya no piensa invertir
más en vivienda en España. El problema de los okupas y de
la crisis inmobiliaria es muy serio. Y hay que resolverlo, por supuesto,
a nivel político. Primero, hace falta construir mucha
más vivienda social y accesible, de la que aquí hay una carencia brutal. Hoy en día en España solo el 2,5%
del parque habitacional está destinado a ese fin. Para comparar: en Países Bajos
la cifra llega al 30%, en Austria al 24 y en Francia al 17. Segundo, hay que obligar a los bancos
a poner en uso las propiedades vacías, ya sea con multas o con incentivos,
según lo que decida el gobierno. En cuanto a los propios okupas, habrá que
observar cómo funciona la nueva ley. Aunque quizá tenga sentido crear un tribunal único de vivienda que
atienda este tipo de casos. Así los procesos serían más rápidos, más transparentes y con más recursos. O incluso podría resolverse todo
de manera administrativa, sin pasar por los jueces. Muchos juristas apoyan esta idea. La clave sería registrar
obligatoriamente en el catastro todos los contratos de alquiler. Así la policía podría pedir
el contrato directamente a los okupas y verificarlo allí mismo. Y si resulta ser falso, se podría proceder al desalojo sin necesidad de una orden judicial. Existe también otra iniciativa. En Valencia desde hace un tiempo
funcionan programas de mediación, y con bastante éxito. Para no llevar los casos a los tribunales, los desalojos se resuelven con la ayuda
de trabajadores sociales y abogados, sin necesidad de involucrar a la policía. La experiencia en Valencia resultó tan
positiva que, desde enero de 2025, este sistema de mediación se volverá
obligatorio en toda España. Y no solo en los conflictos de
desalojo o impago de alquiler, sino incluso en divorcios. Según los juristas que apoyan esta reforma, ayudará a fomentar el diálogo
entre los ciudadanos y, de ese modo, contribuirá a crear
una cultura de paz y entendimiento. Además, servirá para descongestionar
los tribunales. Sobre el papel suena genial y,
en la práctica, ya ha dado resultados. Mientras recorría Barcelona
en bici y disfrutaba del paseo, decidí sacar conclusiones de toda
esta historia tan poco agradable. Cuando intentas resolver un abuso
con los mismos métodos del abuso, lo único que consigues es multiplicarlo. No pones orden. Por desgracia, mucha gente no lo entiende. La historia de los okupas en España
es un claro ejemplo de ese refrán que dice que el camino al infierno está
empedrado de buenas intenciones. Al principio, la idea era traer orden
y justicia al mercado inmobiliario, para que hubiera viviendas accesibles,
para que todos tuvieran techo. Al final, es un derecho garantizado
por la Constitución. Y claro que es importante,
estoy completamente de acuerdo. A todos nos gustaría vivir en un mundo
justo, sin personas sin hogar, sin pobreza, donde nadie quede en la calle, con igualdad de oportunidades, donde todo funcione bien y bonito. Pero en la práctica pasa lo contrario. En vez de justicia, vemos
un auge del crimen. En vez de personas necesitadas
recibiendo vivienda, vemos mafias y delincuentes ocupando
pisos para luego extorsionar dinero, y en muchos casos esos inmuebles acaban
convertidos en na*rcopisos o b*rdeles. Y los bancos que algunos querían “castigar, simplemente trasladaron esos costes
adicionales a sus clientes. Y, al final, la cuenta siempre
recae en la gente común. Quien crea que puede estafar al banco para quedarse con sus activos, pues no. El banco lo que hace es subir intereses,
comisiones o cuotas, y al final vuelve a recuperar su dinero,
quitándoselo a la gente común. Tal vez al final sea usted quien termine
pagando, aunque sea de forma indirecta. Por eso vemos también el aumento
de los precios de la vivienda. ¿Por qué suben los precios
de compra y de alquiler? Porque ahora los propietarios
tienen más costes. Antes comprabas un piso y
lo alquilabas sin complicaciones. Hoy necesitas contratar abogados,
poner puertas de seguridad, sistemas extra de protección,
pagar un seguro antiokupas, para que nadie se te meta en casa. ¡Y al final suben los alquileres! Porque el propietario traslada todo esto
sobre los hombros del inquilino. Nadie quiere asumir pérdidas. Y es un círculo vicioso. Es decir, hay gente que, con
buenas intenciones, trata de poner orden de forma arbitraria,
tomando propiedades ajenas. Al final, esto conduce a
un aumento de los precios, a más arbitrariedad, al auge
de la delincuencia y al bandolerismo, y no hay nada bueno. Porque el problema no se resuelve. La gente continúa sin vivienda, sin hogar, y la propiedad sigue siendo
igual de inaccesible. A mí me gustaría que las personas
defendieran sus derechos, por supuesto, que lucharan
por sus objetivos, pero con métodos civilizados. En mi opinión, ocupar viviendas ajenas
no es un camino civilizado. Lo que hacen los okupas en España,
sinceramente, no me gusta nada. Pero bueno, quizás ustedes
piensen distinto. Escríbanlo en los comentarios, será
interesante leer, debatir y discutir. ¡Y cuídense mucho!
Amigos, en este episodio hablamos del fenómeno de los okupas en España. Personas que simplemente se instalan en una vivienda ajena. Y luego sacarlos de tu propia casa se convierte en toda una odisea. Muchas veces la ley está de su lado y la policía no puede hacer nada. ¿Por qué precisamente en España este problema alcanzó tales dimensiones? Viajé a Barcelona, una de las ciudades donde la situación es más grave, hablé con las víctimas de los okupas, investigué los negocios que florecen en medio de este caos y entendí cómo funcionan las batallas judiciales en estos casos. ¿Quieren saber en qué puede terminar para los dueños de vivienda en España un largo período de vacaciones? ¡Denle play a este video!
Groenlandia: Aquí todos odian a Trump
Londres:
Islas Feroe:
Copenhague:
Estonia:
#barcelona #vox #europa
Guías de Varlámov: https://vrlmv.com/mkw13o
Asesorías y tutoriales de mi equipo para bloggers de YouTube: https://vrlmv.com/v513dz
¿Has probado una eSIM? Consigue un descuento de $3 por tu primer Airalo eSIM paquete de datos. Utiliza el código ILYA6216 al registrarte, o aplícalo al pagar. https://vrlmv.com/79fzbv
Si te ha gustado este vídeo, ¡dale un like, déjale comentarios y compártelo en las redes sociales!
¡Hola! Me llamo Ilya Varlamov, soy periodista ruso y fundador de varios proyectos de mejoramiento urbano de Moscú y muchas ciudades en toda Rusia. Nada en este mundo me gusta tanto como viajar. En este canal hago todo lo posible para brindarte una visión objetiva de la vida en diferentes partes del mundo. ¡Suscríbete para no perderte mis nuevos videos!
Apoyar el canal en Patreon: https://vrlmv.com/GSE8ZF
Apoyar el canal con criptomonedas: https://vrlmv.com/pv17HV
Instagram: https://vrlmv.com/7Wj2vk
Twitter: https://vrlmv.com/dMUXKA
Facebook: https://vrlmv.com/IcK8GI
TikTok: https://vrlmv.com/7zx551
Reddit: https://vrlmv.com/dlCbsm
Caputilos:
00:00:00 Intro
00:01:21 Tipos principales de okupas
00:02:18 Cómo el piso de Oleg en Barcelona fue ocupado
00:04:15 ¿Por qué algo así es posible en España?
00:06:34 ¿La policía tiene las manos atadas?
00:08:22 Mujeres embarazadas como arma secreta de los okupas
00:10:13 ¿Se puede sobornar a los ocupantes?
00:14:38 ¿Por qué simplemente cortar la luz y el agua no es suficiente?
00:17:31 ¿El sistema está del lado de los invasores?
00:22:19 Protección contra la ocupación: puertas antiokupas, rejas, alarmas
00:23:56 Pueden ocupar tu vivienda incluso si está en un barrio marginal
00:25:12 ¿Quiénes son los inquiokupas?
00:26:05 Empresas tipo “desokupa”: al borde de la legalidad
00:30:04 Casos complejos de desalojo
00:31:42 Nuevos negocios relacionados con desalojos
00:34:04 ¿Quiénes son los okupas ideológicos?
00:37:19 Orígenes históricos de la crisis de vivienda en España
00:40:04 Alcance actual de la crisis de vivienda
00:41:58 Simpatía hacia los okupas y apoyo social
00:45:12 HSM como un ejemplo de okupas anarquistas
00:46:32 Partido VOX y su posición
00:47:58 Mitos y estereotipos sobre los okupas
00:50:39 Plan del Primer Ministro Sánchez
00:53:30 Posiciones de los partidos sobre la vivienda
00:55:23 ¿La nueva ley contra la ocupación de viviendas ayudará?
00:57:38 Cómo Oleg logró desalojar a los ocupantes
00:59:02 ¿Qué se necesita para que las nuevas reglas funcionen?
01:00:08 Valencia: programas de mediación para propietarios
01:00:52 Círculo vicioso de problemas de vivienda en España
01:03:34 Conclusión
44 Comments
Amigos, ¿por qué creen que el problema de los okupas en España sigue sin resolverse durante años? ¿Quién se beneficia de esto?
Que cosa más indignante, pobre España 😢
lo de España y la okupación es psicodélico….y parte del problema de los altos valores de los alquileres
Es la manera en que el gobierno español traslada la falta de viviendas de homless a los ciudadanos que con esfuerzo han comprado un piso ¿ Por qué los ocupas no ocupan casas vacacionales de Mallorca, Ibiza , de ricos?
Impresionante y preocupante…😮😢
Buenas tardes, muchas gracias por Ilya
El negocio del Airbnb ESTA Perdido en ese Lugar.. Las leyes deben SER severas con ese tipo de personas..
Un buen video mi cabeza estallo de desconcierto 😮 los ladrones siguiendo al juez 😢 en Chile mayomente los extranjeros ocupan pero España supero todo entendimiento es algo muy irreal , saludos Ilya te ves muy joven da la receta😊😅
La culpa es del gobierno de izquierda de Sánchez no de los okupas. 💯
😮que injusticia, para ambos lados.
Qué Estupidez dejarse robar así
Vivo en España. No me parece bien el tema de los okupas. Mi percepción es que en general, a los españoles no les parece bien la okupación. Según el video en Barcelona no es así, yo vivo en Valencia.
Yo he visto antes que las personas en España se apoderan de propiedades según desucupadas a qui en usa eso no existe aunque tenga muchos tiempo la casa desucupada ese sistema de España es injusticia 👍👍
MENTIRA.
OKUPA: Invade una casa cerrada y se queda en ella..Una mínima parte.
MOROSO: Persona que pagó un alquiler y en un momento dejó de pagar por falta de dinero o no le dió la gana. Ahora debe mucho dinero al dueño pero NO paga y NO se va
El 90% son morosos, no ocupas, y engañaron al propietario para quedarse.
En MUCHOS PAÍSES, si HAY NIÑOS PEQUEÑOS, no se les puede echar. USA entre ellos, NO MIENTAS.
A ver ,que si te okupan la casa el mismo dia los echan
Que barbaridad gente MALANDRA DEBEN DE VOTARLOS A PATADAS
Acá también está ese fenómeno … lo peor es vas a comprar a la esquina y te pueden ocupar la propiedad, estando habitada!!!😢
Me parece una situación patéticamente absurda pero por desgracia es la triste verdad 😮
En Mexico tambien existe la cultura de los Okupas, en Mexico les llaman paracaidistas, pero hay carteles inmobiliarios, politicos, policias, jueces, magistrados, alcaldes, sindicatos, grupos sociales, activistas, notarios detras de esas ocupaciones ilegales, despues venden las propiedades y las inmobiliarias crean departamentos de lios y los paracaidistas se van a ocupar otra casa o terreno, y asi se la llevan.
Uy, pobre España, estar batallando con ese tipo de problemas, y para colmo extranjeros malandros. Justicia para la gente buena, (para que sientan lo que se siente llegar abasayar quitar, o robar) karma
Ley locas están con los metidos y pierden su patrimonio 😮
En España las cosas están hechas para que las personas sean destruidas y eliminadas de su propia naturaleza silvestre elemental genuina y Pura😢
Qué bueno que abordas el tema desde todos los ángulos. Gracias.
LO MAS SURREAL DEL MUNDO
44:57 Eso que está diciendo es una locura sabiendo que hay embarazadas que ofrecen servicios para hacerles creer a la policía que viven allí. Estupidez máxima. Luego averigüe quién era Alina Kabakova y eso no es ingenuidad, ella vive de esta mierda.
Hasta que le ocupen el piso a un juez, a un policía o a la mujer afro … Ahí los quiero ver
España cada vez más arruinada y en las penumbras
Y si otros okupas ocupan el inmueble , que pasa?
Socialismo siglo XXI 😮
España te lo mereces por socialista y comunista
si los okupas okupan una vivienda lo esta bien pero si tu quieres okupar tu propia viviende que esta okupado es ilegal. BIBA ÄSCHPANIEA
A y tanta gente que se queja de los Estados Unidos gente malagradecida yo no cambio a mi Concord California en San Francisco California 🌉 por nada del mundo viviré el resto de mi vida agradecida con esta nación United States ❤❤ i love 🇨🇷🇨🇷🇨🇷🌉🌉🌉🇺🇸🇺🇸🇺🇸🇺🇸🇺🇸🇺🇸🇺🇸🇺🇸🇺🇸🇺🇸
Acá en México, existe el registro público de la propiedad, y las escrituras se realizan ante notario público, por lo que siempre existe un documento original en el protocolo, lo que entregan a los propietarios es una copia certificada. Supongo que habrá algo parecido allá. Pero es lamentable.
Los Españoles estamos hasta los huevos de los ocupas , de la delincuencia y de los inmigrantes ilegales
¿Por qué la versión en español del video es diferente de la versión en ruso? El video en ruso duraba el doble de tiempo y contenía más entrevistas distintas.😅😅😅
Felicidades, muy buen contenido
Pienso que el problema como lo explicas, es muy complejo
Se ha creado toda una estructura que vive de los ocupas
España tiene un mal gobierno, ahora cuestionado por corrupción
Otra cosa es la inmigración desenfrenada,recrudeciéndose la actividad delictiva
Mafias, drogas, prostitución
Es un atentado al esfuerzo individual, a la propiedad privada
Chao
Eso no es un problema solo de Espana, en estados unidos tambien se ve, pero no se publican los casos de squatters, al igual que en espana si un inquilino deja de pagar, pues todo lo que puede hacer legalmente el arrendador es buscarse un abogado para que le envie cartas con el objetivo de atemorizarlos, mientras tanto el caso en corte se demora unos tres o cuatro meses y el squatter sin pagar. esos que dicen en los comentarios que los puedes sacar con pistolas estan mintiendo.
IMBECILES LOS QUE ACEPTAN QUE LAS LEYES DEFIENDAN AL DELINCUENTE
en latinoamerica los 0kupas son Ios Venez0Ian0s y ext0rsl0nan
Que locura
Excelente gobierno Woke que tienen
Sencillo, clavar tablas en la puerta y hostigar a los okupas con olores y mier…. en las perillas, o se aguantan o se van
En España el tema de la ocupación es un chiste surrealista, muy injusto y sin sentido, gracias por abordar esta difícil situación que cada día irá a peor. Espero que más de uno se tome la justicia por su mano porque si esperan a la "justicia", esperen sentados… Yo no esperaré si algún día invaden mi hogar algunas de esas ratas. Pd: gran fan de este canal 👏👌
Esto es terrible! Como es que pasa en el primer mundo europeo?